Por el tiempo que nos queda

Publicado: 21 mayo 2015 en General

Por tanto tiempo sin escribir. Por lo que se queda sin explicar. Por tantas cosas sin decir. Por lo que se quedó atrás. Por lo que nos queda por vivir. Por lo que nos queda por amar. Por lo que tenemos hasta morir. Por lo que hay que aguantar para sobrevivir. Por lo que nos cueste sonreír. Por lo que seguimos sin vacilar. Porque seguimos adelante. Porque nos mienten y descubrimos la verdad. Porque me parto el cuello por mirar. Por tener lo justo y no más para mí y para los demás. Porque sino comparto no conecto con la realidad. Porque todo se dice sin hablar y por las miradas que hablan solas. Porque tu eres tu mejor y tu peor. Porque no hay nadie a quién le tenga que importar más tu vida que a uno mismo. Por seguir adelante y volver a levantarse. Por las ganas de follar. Porque sino es por las ganas es por paciencia. Por ser sincero en cada momento. Porque a ti mismo no te puedes mentir llegará el día que te canses de fingir. Por los buenos ratos y por las sonrisas completas. Por fumar y dormir. Porque las palabras y los pensamientos mueven montañas tan pesadas como las personas. Por disfrutar y viajar. Porque siempre habrá días que nos llenen. Porque no hay razón alguna para no ayudar. Porque sentimos lo incondicional. Por el amor que me das. Por supuesto, la libertad. Por las buenas costumbres. Por las raíces que nos unen. Por buscar y buscar hasta encontrar. Por la felicidad del camino que hay que soportar. Porque esa es la clave del azar. Por los besos y abrazos. Porque no hay nadie más. Por si acaso peligro. Porque si quieres lo hacemos. Por lo lento y lo rápido. Por lo que somos y seremos. PORQUE SOMOS ÚNICOS EN EL PUTO MUNDO. Porque no tengo otra cosa que hacer. Por las sorpresas en días grises. Por todo y por más. Por las amenazas sin cumplir. Porque se ser feliz. Por no discutir. Por la verdad. Porque lo prefiero a morir. Porque no hay nada de lo me tenga que arrepentir. Por las estupideces en la mesa. Por barajar las cartas hasta que salga el comodín. Por salir. Porque nunca dije nada. Por las cosas que pasan y por llevar mas de 400 palabras. Por acabar y gozar. Por las cosas sin decir, las cosas sin hablar y un talento brillante que motivar. Gracias

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Lo que piensan los demás

Publicado: 3 noviembre 2014 en General

Durante mucho, mucho tiempo, tanto como un par de décadas, pensé mucho en lo que pensaban los demás. Lo hice durante el suficiente tiempo como para ahora reconocer ese patrón en otros, y ahora creo que pensar en lo que piensan los demás es uno de los males más extendidos en esta sociedad junto con el exceso de duda, el exceso de seriedad y la falta de lujuria. Si sacáramos los tres primeros y añadiéramos el cuarto, la gente haría muchas más cosas y lo disfrutaría mucho más

Mi respuesta es: ¿A ti qué te importa?

Venimos de una dictadura. Suena a cliché pero es cierto, y conviene tenerlo en cuenta para comprender algunas cosas. Puedes ver en cualquier serie o película de la época la importancia que tenía entonces el “qué dirán” para la sociedad. Frases como “Hay que quedar bien” todavía resuenan, como si hubiera alguien que fuera a hacer una foto en algún momento e incluso entonces estuviéramos obligados a quedar bien en la foto, sea lo que sea que eso signifique. Después de más de medio siglo, a pesar de todos los años transcurridos, el poder que todavía tiene esta mentalidad sobre la mayor parte de la población me sigue resultando sorprendente, como si una imaginaria nube negra flotara en el ambiente y penetrara en nuestras cabezas. Con las décadas la nube evolucionó del “qué dirán” al actual “qué pensarán”, sin que la mayor parte de la gente se haya detenido siquiera un momento a preguntarse “¿Qué pensará quién, específicamente?” o “¿Y a mí qué me importa?”.

En serio, ¿qué te importa lo que otros se digan a sí mismos en el interior de sus cráneos? Tienes cosas mejores que hacer.

Sal del encantamiento ahora.

Cada uno de nosotros es como el capitán de su propia nave, tienes que manejar el timón, ajustar las velas, navegar entre los vientos y los escollos, tomar decisiones y mantener el rumbo… Y a la vez, vivimos con una mano en nuestro timón y otra mano en el timón de alguien más. Esto hace las cosas todavía más difíciles, no sólo para uno mismo, sino también para los demás. Probablemente no te das cuenta de lo que haces con tu propio cerebro, pero estás empeñado en gobernar el cerebro de otras personas. ¿No tienes suficiente trabajo? ¿Acaso ya has dominado tu propia mente? ¿Acaso ya dominas todas las posibilidades de tu propio cerebro y necesitas más faena?

Es una psicopatía y eso incluye sufrimiento porque la mayor parte del tiempo estarás rodeado de personas y estarán pensando y pensar en lo que otros están pensando es un arduo trabajo constante que te transporta directamente al mundo de la fantasía, y si todavía estás en el nivel de consciencia en el que piensas en lo que piensan los demás, probablemente se trata de fantasía de la chunga. Es decir, si todavía estás pensando en los que piensan los demás, probablemente no es porque quieres saber todas las cosas bonitas que piensan de ti.

Un ejemplo práctico:

Si a pesar de todo lo anterior sigues creyendo que las imágenes y los sonidos en tu mente corresponden a los pensamientos de otra persona, te propongo el siguiente ejercicio:

Toma un mazo de cartas y siéntate con alguien en tranquilidad. A continuación, pídele que extraiga una carta cualquiera del mazo y que piense en ella. Después, con tus poderes, averigua de qué carta se trata. El resultado te sorprenderá. Repite el proceso las suficientes veces como para asegurarte de que asientas sólidamente la creencia de que te resulta imposible saber lo que alguien está pensando. A partir de ahí puedes aprender unas cosas útiles.

Escribir y pensar

Publicado: 1 noviembre 2014 en General

Después de tanta fanfarronería que quedó en el olvido, después de esperar la crítica que nos puso a cada uno en su lugar aún puedo contar con un triste alivio que me haga perdonar lo irracional no como el juez castigando al criminal a controversia de sus principios de libertad, como el qué dirán de mí al juzgar la realidad dejé de ser simpático porque lo pedían los demás ahora echo la vista atrás y ahí estás felicidad…ya volverás a los días de angustia que muchos quieren que veas y le sonreirás en virtud o defecto del placer advierte que todo envejece de cero a cien y no hay quién…tenga las huevos de convencerme de que no hay nada bueno que se compre con dinero la herramienta peor usada por el que no tiene nombre, margen, el hombre y su satélite “dios” y si lo que ves no te gusta mira en tu interior es el reflejo de fuera sin reloj, no hay días repetidos si todo es azar la clave es abrir la puerta sin cerrar..después de tanto no hay nada como escribir y pensar.

Hambre emocional

Publicado: 4 septiembre 2014 en General

Vivimos diciendo las mismas palabras pero vivimos dando interpretaciones diferentes sobre la base del contexto en que se encuentra cada uno. Entonces es muy importante escuchar las otras voces, lo que no quiere decir replicar lo que esas voces dicen, sino llevarlo a tu propio contexto, comparar y transformar lo que haga falta para que la experiencia sea más enriquecedora. A su vez cuando escuchamos otras voces, hay que liberarse de prejuicios, por no condenar, para entender el contexto en el que las palabras son pronunciadas y el proceso por el cual esta persona pasó para llegar a decir eso. Cuando entiendes los procesos entonces se disuelven los prejuicios, se disuelven los enfrentamientos, las agresiones, la ignorancia, y renace la aceptación, todo se transforma en una experiencia sana.

Cuando el ojo de una persona dice una cosa, su lengua otra y su corazón otra distinta, vive en un conflicto de verdad, suele ser lo que llamamos “hipocresía” y no es porque la gente esté loca, sino porque estamos manipulados e independientemente de las circunstancias mentirse a uno mismo siempre está mal, al igual que la infidelidad; pero si crees que no puedes mejorar…entonces es que no sabes nada de la vida.

Bienaventurado aquél que no promete, sino que hace y lo que hace lo hace con amor…

Gracias…

Publicado: 20 junio 2014 en Al momento, La vida

¿Por donde empezar…? Son tantos los hechos, acciones, palabras, pensamientos, sentimientos y emociones que recorren mi cuerpo y mente cada día que tengo la necesidad de dar y soltar todo aquello que me ata por dentro para liberarme… y poder seguir mezclando la baraja, aumentar posibilidades, evaluar y ajustar, hacer que todo fluya dentro de ti. SENTIR que me renuevo cada día, que hay un nuevo sol cada amanecer y una nueva luna cada anochecer…

Últimamente siento más que pienso y creo que hago bien porque en el amor y no en el follar es donde está el verdadero sentimiento, deseo, ternura y pasión que le puedes regalar a alguien para amarl@ por siempre…

Siempre me he preguntado ¿cuanto placer más puedes soportar? ¿qué decir de lo que sientes? sólo pensar en la cantidad de placer que puedes sentir durante el sexo debería ser suficiente motivación para hacerte practicar y encontrar nuevas distinciones sobre las maneras en que puedes experimentar placer…¿cómo de despacio puedes deslizar un dedo sobre la piel de una mano? ¿cuál es la presión más sutil que puedes ejercer? ¿puedes sentir el calor de un cuerpo incluso sin tocarlo? ¿cómo de rápido puedes moverte? ¿cómo de despacio puedes hacerlo? ¿cuántas partes de ti puedes sentir? ¿qué hay de los músculos? ¿cuánto puedes disfrutar incluso estando sólo? 

Desarrolla tus sentidos…porque puedes y porque es divertido. Cuantas más distinciones puedas hacer, más rico será tu mundo tanto fuera como dentro de ti. 

¿Qué te ata y te impide la felicidad? El valor de las cosas se lo das tú, para algunas personas les basta con un móvil nuevo, lo que no saben esas personas es que, al tiempo, van a necesitar otro móvil nuevo para otra vez llegar a ser felices y eso NO es felicidad, otras personas, en cambio, la felicidad reside en otras personas, tal vez la familia, tal vez la amistad…todo eso son cosas ya son lo suficientemente importantes de por sí y con ellas hacemos parte de nuestra felicidad pero nosotros mismos somos portadores de esa felicidad desde que nacemos pero tenemos que hacerla aflorar así parece que nos lo dicta el mundo, esa emoción que adora que alivia a todo el mundo, parece que ése es nuestro destino…pero ¿y quién no quiere ser feliz? Nos lo merecemos…y todo comienzo empieza con un principio y ése inicio comienza probando tus facultades y gustos; es de sentido común elegir un método y probarlo, si falla, admitirlo francamente y probar con otro pero, sobre todo, intentar algo; ¡haced algo con vuestras vidas y hacedlo ahora! 

Elige, analiza, prueba, documenta, lee, razona, piensa, observa, date cuenta de dónde estás en el mundo y avanza paso a paso hasta llegar a tu propósito, muchas veces creemos que la vida nos dice “NO”  cuando solo nos dice “ESPERA” 

Para mí la felicidad reside en muchas cosas, sigo esperando algunas cosas que amo pero que al menos sé que están ahí, que están conmigo y si he aprendido algo para mantener todo aquello que quiero es dando un gran gracias por haberlo tenido, por tenerlo y porque sigan conmigo siempre, sea mi familia, mis amigos o ella…

Por eso digo gracias por todo, cada día, cada noche, pido amor, puro amor por todo lo que me rodea; es la única emoción por la que vivimos.

Y por supuesto, no viviríais sino fuese por vosotros mismos…cada uno tiene su poder de elección sin olvidar que la única persona que puede cambiar vuestra vida..eres tú mismo. De nuevo, gracias

¿Qué hacer con tu vida?

Publicado: 28 enero 2014 en La vida

Sé por experiencia que algunas preguntas no son fáciles de responder. Dan miedo. Van tan profundo que se pierden en tu interior, en ese amplio espacio más allá de tus músculos y tus huesos. En ese vacío infinito. Curiosamente, cuanto más profundo van, más vale la pena ir a por ellas. Una de esas incómodas preguntas que van muy profundo es la siguiente: “¿Qué quiero hacer con mi vida?”.

Te des cuenta o no, tu vida es algo valioso. De hecho, es tu posesión más preciada. Como humanos, disponemos de un tiempo limitado. Sean 50, 60, 80 ó 100 años los que tengas previsto vivir, lo cierto es que un día todo esto acabará. Así que… ¿en qué invertirás el tiempo que te ha sido concedido? ¿Cómo emplearás ese regalo?

Mi historia:

Tenía 18 años. En aquel momento no sabía que si quería respeto bastaba con que me respetara a mí mismo, y que el hecho de que algo tenga muchas salidas no es necesariamente algo bueno, porque puede resultar que todas las salidas te lleven a un lugar en el que no quieres estar. Pero yo acababa de terminar la pubertad y había muchas cosas que no sabía. Pasaron los años y descubrí que cada vez había más cosas que no sabía. Llegó un punto en que esto dejó de preocuparme y abracé mi ignorancia tomándola como algo valioso. Ahora es una de mis herramientas más preciadas. Creo firmemente que el trabajo es una parte fundamental de la vida, una expresión de uno mismo, una manifestación de los valores más profundos. No es algo en lo que uno tenga que encajar, sino que el trabajo tiene que encajar con uno. Debe ser una oportunidad para poner sobre la mesa los dones y los talentos que cada uno posee, para poner al servicio de uno mismo y de todos los demás lo mejor de cada uno. Esa fue una época de frenéticas novedades. Yo había empezado a cuestionar los cimientos de mi propia realidad, a cuestionar mis creencias, mis valores, mis razones y mis motivaciones. Mi vida no era como yo quería que fuera, y la diferencia entre lo que era y lo que yo quería que fuera era tan grande que la sensación me estaba rompiendo por dentro. Para no sentir todo eso, yo pensaba y pensaba. Pasaba el día en mi cabeza, aislado, desconectado de todo lo demás. Racionalizaba y justificaba, una y otra vez. Mi mente era un torbellino y en mi interior terminó por desatarse una tormenta. Mirando al techo, incapaz de dormir, trataba de encajar lo que creía sobre el mundo con las últimas experiencias que había vivido. Había empezado a hacer cosas que se salían de lo que hacía habitualmente, y había estado obteniendo resultados que se salían de lo que yo creía que era posible. Mi realidad se estaba retorciendo sobre sí misma, y mi mente trabajaba a toda velocidad para intentar hacer cuadrar los últimos acontecimientos con lo que yo creía que eran las cosas. Mi propia concepción del mundo se resquebrajaba y se desmoronaba por partes y por momentos. Y allí, tumbando en la cama mirando el techo, presenciando el torbellino en mi mente, llegué a la única explicación que me permitía encajarlo todo: la vida era un sueño. Un sueño muy largo, pero un sueño. De repente, en un momento, el torbellino en mi mente se disipó, y se hicieron una claridad y un silencio beatíficos que sólo recordaba haber experimentado una vez antes mediante una mezcla de alcohol y marihuana. En mitad de la noche, ese silencio interior me desbordó, y me sentí empujado a salir al exterior. Salté de la cama, me puse los pantalones y una camiseta, me puse las zapatillas, abrí la puerta de la casa y salí a la calle. Caminé hasta el centro de la calle y me quedé allí de pie. Parado sobre el asfalto. Los primeros rayos del día despuntaban sobre las casas bajas del vecindario en el extrarradio de la ciudad. La atmósfera era fantasmagórica, realmente como en un sueño. El cielo era una paleta abrumadoramente bella de colores pastel, intensificados por un sol incipiente que marcaba el inicio de un nuevo día. La luz era simplemente irreal y yo me encontré en mitad de un bellísimo escenario que, simplemente, no podía existir. Había algo mágico e imposible en el ambiente. Con los pies planos sobre el suelo, miré a mi alrededor y respiré el aire fresco de la mañana llenando hasta el último rincón de mis pulmones. Y me sentí renacer

Entonces, súbitamente, allí de pie, me di cuenta de cómo los músculos de mis piernas se tensaban y se relajaban para que yo pudiera mantenerme en equilibrio sobre mis piernas. Podía notar cada uno de los músculos independientemente, en cada una de las piernas, hacer su función. Podía incluso notar las fibras resbalar sobre los huesos. Mi corazón palpitaba con fuerza. Sentí, con toda certeza, que había una inteligencia en mi interior que funcionaba sola, que actuaba de manera autónoma más allá de lo que yo podía comprender, y me pareció lo más maravilloso y brutalmente impactante del mundo. Una desbordante sensación, mezcla de absoluta dicha y fascinación, me llenó por completo, simplemente por el hecho de estar allí de pie, respirando el aire fresco de la mañana. Simplemente… por estar vivo.

No necesitaba nada más. Yo era todo lo que tenía. Y era más que suficiente.

Me sentí desbordado. Mis sentidos estaban completamente abiertos, como nunca los había experimentado antes, y todo lo que veía, todo lo que oía, todo lo que sentía, se precipitaba a mi interior sin filtros ni barreras, como una catarata se precipita al vacío desde las alturas. Sin límites, con toda la brutalidad de la naturaleza. Me sentí infinitamente conectado con todo lo que me rodeaba. Con cada cosa que veía, con cada sonido que escuchaba, con cada sensación que sentía. El cielo de colores pastel, el sonido de los pájaros en los árboles, mis sensaciones de conexión y completitud. Me maravilló incluso el hecho de que la materia permaneciera sólida, y no se descompusiera suavemente en sus átomos y sus partículas. Todavía hoy, años después, lo recuerdo como uno de los momentos más intensos de mi vida.

Entonces, sin apenas darme cuenta, levanté mi mano derecha y la puse frente a mis ojos, y me pareció lo más bello del mundo. En una sucesión de instantes, cada cosa que experimentaba me resultaba todavía más brutal e impactantemente bella que la anterior. En aquel estado de completo arrebato, cuando vi mi mano derecha frente a mí, me sentí como si la hubiera visto por primera vez. 

La observé con calma más allá de todas las palabras, más allá de toda posible descripción. Más allá de todo juicio. Observé las formas de los dedos, las líneas en la palma, la textura de los surcos de la piel, la manera en que la luz de la mañana se reflejaba en ella creando un juego de sombras infinitas. Me pareció tan insoportablemente bello que estuve a punto de romper a llorar.

Entonces cerré la mano, y me di cuenta de que no sabía cómo lo hacía. Había abierto y cerrado la mano muchas veces antes en mi vida, pero nunca lo había hecho consciente y deliberadamente, y sentí el proceso como mágico e inexplicable. No sabía cómo lo hacía, pero lo hacía. Sólo tenía que desearlo, o tal vez quererlo. Las palabras habían dejado de tener sentido para mí. Sólo tenía que tal vez aplicar mi voluntad y, por arte de magia, simplemente sucedía: mi mano se cerraba. 

Miré y vi las fibras nerviosas que discurrían desde mis dedos hasta mi cerebro, subiendo por el brazo y por el hombro, trepando por el cuello hasta llegar a lo alto de mi cabeza. Vi los impulsos nerviosos circulando a toda velocidad por aquellas redes neurológicas. Sentí cada una de las fibras de cada uno de los músculos que participaban en algo tan simple para mí como abrir y cerrar una mano, y lo experimenté como lo más increíblemente complejo y fascinante que había conocido nunca. Una inteligencia y una sabiduría interior, forjadas a través de miles de millones de años y de generaciones humanas, había resultado en una maravillosa máquina biológica de infinita complejidad que era consciente de sí misma. Por primera vez en mi vida vi todo eso con cegadora claridad, y las emociones se acumularon en mi interior en la medida en que lo pude soportar.

Y entonces miré al suelo.

Y cuando lo hice vi huellas, huellas que salían desde mis pies en todas las direcciones, perdiéndose por todos los caminos y yendo a todos los lugares. Y entonces me di cuenta más allá de cualquier duda: podía ir a cualquier sitio en el mundo y podía hacer cualquier cosa. 

Todas mis barreras, una tras otra, habían caído, y yo era libre, completamente libre. Libre para ir a cualquier lugar y hacer mi voluntad, libre de ir al polo norte o al polo sur, libre para perderme por los Andes o ascender el Himalaya. Libre para bucear en el Índico o en el Pacífico. Libre para recorrer cualquier camino de cualquier manera e ir a cualquier lugar a hacer cualquier cosa.

Libre. Infinita y extasiantemente libre.

Eres libre:

Tal y como yo descubrí ese día, tú también eres libre. Eres libre para ir a cualquier lugar y empezar de nuevo en cualquier momento. Eres libre para hacer cualquier cosa que llene tu alma de gozo y de júbilo. Eres libre para seguir tu propia llamada, para buscar y encontrar la felicidad y el éxtasis. La vida no es fácil pero, contrariamente a lo que demasiadas personas creen, no estamos aquí para sufrir y ni para redimir nuestros pecados. No tienes nada que purgar. Puedes dejar ir todo eso y adquirir un nuevo juego de creencias más liberadoras.

Busca y encuentra lo que te hace feliz, lo que te llena, lo que te hace estremecerte de abrumador placer mientras lo haces, lo que te hace alejarte del mundo entero y a la vez te conecta con el mismo, y repítelo. Para eso se inventó el trabajo, para poder hacerlo cada día.

Eres libre de hacer eso, y también eres libre de no hacerlo. Eres libre de elegir una vida de sufrimiento y de angustia y eres libre de elegir una vida que llene tu espíritu de gozo y éxtasis.

Tal es tu libertad

En algún momento, antes o después, tendrás que elegir tu propio camino. Tendrás que tomar una decisión. Tendrás que echar a andar en una dirección.

No puedes ser astronauta y futbolista. No puedes ser arqueólogo y marino mercante. No puedes ser piloto de avión y buzo. Tendrás que descartar algunas cosas y elegir una. Aunque en la vida siempre estás a tiempo de cambiar de camino, tendrás que enfocarte en algo en concreto y empezar a dar pasos. De lo contrario, estarás siempre en el mismo sitio: en ninguna parte.

Algunas personas me dicen: “Pero es que no sé qué hacer”.

¿Quieres ser domador de leones? ¿No? Ya has descartado una opción. Quizá puedas descartar incluso el circo entero. Eso deja una parte del pastel para otros y te ayuda a decidir.

¿Quieres ser presidente del gobierno? ¿No? Ya te has desecho de otra carta. Repite el proceso y te quedarán cada vez menos naipes en la baraja.

Haz pruebas. Sigue tus impulsos. Da unos pasos y evalúa.

Puedes caminar hacia el norte o hacia el sur, pero no puedes caminar hacia el norte y hacia el sur a la vez. Eso descarta la mitad de las posibilidades y te da una dirección. Camina un poco, detente y reconsidera. Ajusta.

Antes o después encontrarás lo que estás buscando. Disfruta del proceso.

Cada uno de nosotros posee sus propios talentos y dones. Cada uno de nosotros tiene una serie de habilidades en las que destaca sobre todas las demás. Lo creas o no, tú también. Puedes pensar que no hay nada especial que sepas hacer. Puedes pensar que eres alguien del montón, pero ten por seguro que tú también dispones de tus dones y talentos. Cada uno de nosotros es único, y cada uno de nosotros tiene su propio lugar en el mundo. Busca y encuentra el tuyo. Tómate tu tiempo. Pregunta a quienes te conocen. Ellos podrán darte información que a ti se te escapa, pero la elección debe ser tuya. Sólo tú sabes más que ellos sobre ti. Sólo tú sabes lo que te hace vibrar, sólo tú sabes lo que te llena por completo dejando tan sólo el hueco para la insatisfacción suficiente que te impulsa a seguir prosperando.

Desengáñate.

Sólo hay un momento para tomar decisiones, y es ahora. Sólo hay un momento para hacer cambios, y es ahora. De hecho, en toda tu vida sólo hay un momento, y siempre es ahora. El eterno e infinito presente.

Si quieres cambiar tu vida y piensas que eres demasiado alto o demasiado bajo, demasiado gordo o demasiado flaco, demasiado listo o demasiado tonto, demasiado mayor o demasiado joven… te estás equivocando. Nunca los astros estarán a tu favor. Nunca será todo perfecto. Nunca será el momento, salvo ahora.

Todo lo demás son lamentos, quejas y excusas. Racionalizaciones y justificaciones. Sólo hazlo, y hazlo ahora.

Elige tu camino y crea tu propia vida, consciente y deliberadamente.

Ahora.

Mundo roto

Publicado: 27 enero 2014 en La vida

¿Tramaban encerrarme? que se jodan, estoy loco acariciando el cinturón de bombas pensando si exploto y si me quedo un poco más de rato, con las voces hice un pacto…tan lejos de ti aunque me puedas ver tan cerca vivo en mi mente en una ciudad desierta no me importa mandar el resto a la mierda lo único que tengo ni se aprecia ni se observa, vuela por encima tuya ¿estoy creando algo pa’ que luego lo destruyan? creo que todo eso que ignoras es lo que dejo que me influya el día que me muera no habrá quién me sustituya pero hoy soy joven, que les follen todo calcinado ya no crecen flores, pienso demasiado luego eso me jode quiero descansar por favor no llores…

Rodeado de putas, yonkis, camellos, raperos, todos quieren conseguir un pedazo de cielo, yo por eso hiero no conozco el miedo he nacio en el hielo soy tan fiero como un bandolero y su trabuco desde que mamá me bañaba la cabeza en nenuco. Lo escupo desde dentro desde mí para vosotros porque estoy viviendo rap desde que era un puto moco voy loco aprieto el botón rojo y el mundo lo exploto…traéme a otro que este mundo ya está roto.