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Gracias…

Publicado: 20 junio 2014 en Al momento, La vida

¿Por donde empezar…? Son tantos los hechos, acciones, palabras, pensamientos, sentimientos y emociones que recorren mi cuerpo y mente cada día que tengo la necesidad de dar y soltar todo aquello que me ata por dentro para liberarme… y poder seguir mezclando la baraja, aumentar posibilidades, evaluar y ajustar, hacer que todo fluya dentro de ti. SENTIR que me renuevo cada día, que hay un nuevo sol cada amanecer y una nueva luna cada anochecer…

Últimamente siento más que pienso y creo que hago bien porque en el amor y no en el follar es donde está el verdadero sentimiento, deseo, ternura y pasión que le puedes regalar a alguien para amarl@ por siempre…

Siempre me he preguntado ¿cuanto placer más puedes soportar? ¿qué decir de lo que sientes? sólo pensar en la cantidad de placer que puedes sentir durante el sexo debería ser suficiente motivación para hacerte practicar y encontrar nuevas distinciones sobre las maneras en que puedes experimentar placer…¿cómo de despacio puedes deslizar un dedo sobre la piel de una mano? ¿cuál es la presión más sutil que puedes ejercer? ¿puedes sentir el calor de un cuerpo incluso sin tocarlo? ¿cómo de rápido puedes moverte? ¿cómo de despacio puedes hacerlo? ¿cuántas partes de ti puedes sentir? ¿qué hay de los músculos? ¿cuánto puedes disfrutar incluso estando sólo? 

Desarrolla tus sentidos…porque puedes y porque es divertido. Cuantas más distinciones puedas hacer, más rico será tu mundo tanto fuera como dentro de ti. 

¿Qué te ata y te impide la felicidad? El valor de las cosas se lo das tú, para algunas personas les basta con un móvil nuevo, lo que no saben esas personas es que, al tiempo, van a necesitar otro móvil nuevo para otra vez llegar a ser felices y eso NO es felicidad, otras personas, en cambio, la felicidad reside en otras personas, tal vez la familia, tal vez la amistad…todo eso son cosas ya son lo suficientemente importantes de por sí y con ellas hacemos parte de nuestra felicidad pero nosotros mismos somos portadores de esa felicidad desde que nacemos pero tenemos que hacerla aflorar así parece que nos lo dicta el mundo, esa emoción que adora que alivia a todo el mundo, parece que ése es nuestro destino…pero ¿y quién no quiere ser feliz? Nos lo merecemos…y todo comienzo empieza con un principio y ése inicio comienza probando tus facultades y gustos; es de sentido común elegir un método y probarlo, si falla, admitirlo francamente y probar con otro pero, sobre todo, intentar algo; ¡haced algo con vuestras vidas y hacedlo ahora! 

Elige, analiza, prueba, documenta, lee, razona, piensa, observa, date cuenta de dónde estás en el mundo y avanza paso a paso hasta llegar a tu propósito, muchas veces creemos que la vida nos dice “NO”  cuando solo nos dice “ESPERA” 

Para mí la felicidad reside en muchas cosas, sigo esperando algunas cosas que amo pero que al menos sé que están ahí, que están conmigo y si he aprendido algo para mantener todo aquello que quiero es dando un gran gracias por haberlo tenido, por tenerlo y porque sigan conmigo siempre, sea mi familia, mis amigos o ella…

Por eso digo gracias por todo, cada día, cada noche, pido amor, puro amor por todo lo que me rodea; es la única emoción por la que vivimos.

Y por supuesto, no viviríais sino fuese por vosotros mismos…cada uno tiene su poder de elección sin olvidar que la única persona que puede cambiar vuestra vida..eres tú mismo. De nuevo, gracias

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¿Qué hacer con tu vida?

Publicado: 28 enero 2014 en La vida

Sé por experiencia que algunas preguntas no son fáciles de responder. Dan miedo. Van tan profundo que se pierden en tu interior, en ese amplio espacio más allá de tus músculos y tus huesos. En ese vacío infinito. Curiosamente, cuanto más profundo van, más vale la pena ir a por ellas. Una de esas incómodas preguntas que van muy profundo es la siguiente: “¿Qué quiero hacer con mi vida?”.

Te des cuenta o no, tu vida es algo valioso. De hecho, es tu posesión más preciada. Como humanos, disponemos de un tiempo limitado. Sean 50, 60, 80 ó 100 años los que tengas previsto vivir, lo cierto es que un día todo esto acabará. Así que… ¿en qué invertirás el tiempo que te ha sido concedido? ¿Cómo emplearás ese regalo?

Mi historia:

Tenía 18 años. En aquel momento no sabía que si quería respeto bastaba con que me respetara a mí mismo, y que el hecho de que algo tenga muchas salidas no es necesariamente algo bueno, porque puede resultar que todas las salidas te lleven a un lugar en el que no quieres estar. Pero yo acababa de terminar la pubertad y había muchas cosas que no sabía. Pasaron los años y descubrí que cada vez había más cosas que no sabía. Llegó un punto en que esto dejó de preocuparme y abracé mi ignorancia tomándola como algo valioso. Ahora es una de mis herramientas más preciadas. Creo firmemente que el trabajo es una parte fundamental de la vida, una expresión de uno mismo, una manifestación de los valores más profundos. No es algo en lo que uno tenga que encajar, sino que el trabajo tiene que encajar con uno. Debe ser una oportunidad para poner sobre la mesa los dones y los talentos que cada uno posee, para poner al servicio de uno mismo y de todos los demás lo mejor de cada uno. Esa fue una época de frenéticas novedades. Yo había empezado a cuestionar los cimientos de mi propia realidad, a cuestionar mis creencias, mis valores, mis razones y mis motivaciones. Mi vida no era como yo quería que fuera, y la diferencia entre lo que era y lo que yo quería que fuera era tan grande que la sensación me estaba rompiendo por dentro. Para no sentir todo eso, yo pensaba y pensaba. Pasaba el día en mi cabeza, aislado, desconectado de todo lo demás. Racionalizaba y justificaba, una y otra vez. Mi mente era un torbellino y en mi interior terminó por desatarse una tormenta. Mirando al techo, incapaz de dormir, trataba de encajar lo que creía sobre el mundo con las últimas experiencias que había vivido. Había empezado a hacer cosas que se salían de lo que hacía habitualmente, y había estado obteniendo resultados que se salían de lo que yo creía que era posible. Mi realidad se estaba retorciendo sobre sí misma, y mi mente trabajaba a toda velocidad para intentar hacer cuadrar los últimos acontecimientos con lo que yo creía que eran las cosas. Mi propia concepción del mundo se resquebrajaba y se desmoronaba por partes y por momentos. Y allí, tumbando en la cama mirando el techo, presenciando el torbellino en mi mente, llegué a la única explicación que me permitía encajarlo todo: la vida era un sueño. Un sueño muy largo, pero un sueño. De repente, en un momento, el torbellino en mi mente se disipó, y se hicieron una claridad y un silencio beatíficos que sólo recordaba haber experimentado una vez antes mediante una mezcla de alcohol y marihuana. En mitad de la noche, ese silencio interior me desbordó, y me sentí empujado a salir al exterior. Salté de la cama, me puse los pantalones y una camiseta, me puse las zapatillas, abrí la puerta de la casa y salí a la calle. Caminé hasta el centro de la calle y me quedé allí de pie. Parado sobre el asfalto. Los primeros rayos del día despuntaban sobre las casas bajas del vecindario en el extrarradio de la ciudad. La atmósfera era fantasmagórica, realmente como en un sueño. El cielo era una paleta abrumadoramente bella de colores pastel, intensificados por un sol incipiente que marcaba el inicio de un nuevo día. La luz era simplemente irreal y yo me encontré en mitad de un bellísimo escenario que, simplemente, no podía existir. Había algo mágico e imposible en el ambiente. Con los pies planos sobre el suelo, miré a mi alrededor y respiré el aire fresco de la mañana llenando hasta el último rincón de mis pulmones. Y me sentí renacer

Entonces, súbitamente, allí de pie, me di cuenta de cómo los músculos de mis piernas se tensaban y se relajaban para que yo pudiera mantenerme en equilibrio sobre mis piernas. Podía notar cada uno de los músculos independientemente, en cada una de las piernas, hacer su función. Podía incluso notar las fibras resbalar sobre los huesos. Mi corazón palpitaba con fuerza. Sentí, con toda certeza, que había una inteligencia en mi interior que funcionaba sola, que actuaba de manera autónoma más allá de lo que yo podía comprender, y me pareció lo más maravilloso y brutalmente impactante del mundo. Una desbordante sensación, mezcla de absoluta dicha y fascinación, me llenó por completo, simplemente por el hecho de estar allí de pie, respirando el aire fresco de la mañana. Simplemente… por estar vivo.

No necesitaba nada más. Yo era todo lo que tenía. Y era más que suficiente.

Me sentí desbordado. Mis sentidos estaban completamente abiertos, como nunca los había experimentado antes, y todo lo que veía, todo lo que oía, todo lo que sentía, se precipitaba a mi interior sin filtros ni barreras, como una catarata se precipita al vacío desde las alturas. Sin límites, con toda la brutalidad de la naturaleza. Me sentí infinitamente conectado con todo lo que me rodeaba. Con cada cosa que veía, con cada sonido que escuchaba, con cada sensación que sentía. El cielo de colores pastel, el sonido de los pájaros en los árboles, mis sensaciones de conexión y completitud. Me maravilló incluso el hecho de que la materia permaneciera sólida, y no se descompusiera suavemente en sus átomos y sus partículas. Todavía hoy, años después, lo recuerdo como uno de los momentos más intensos de mi vida.

Entonces, sin apenas darme cuenta, levanté mi mano derecha y la puse frente a mis ojos, y me pareció lo más bello del mundo. En una sucesión de instantes, cada cosa que experimentaba me resultaba todavía más brutal e impactantemente bella que la anterior. En aquel estado de completo arrebato, cuando vi mi mano derecha frente a mí, me sentí como si la hubiera visto por primera vez. 

La observé con calma más allá de todas las palabras, más allá de toda posible descripción. Más allá de todo juicio. Observé las formas de los dedos, las líneas en la palma, la textura de los surcos de la piel, la manera en que la luz de la mañana se reflejaba en ella creando un juego de sombras infinitas. Me pareció tan insoportablemente bello que estuve a punto de romper a llorar.

Entonces cerré la mano, y me di cuenta de que no sabía cómo lo hacía. Había abierto y cerrado la mano muchas veces antes en mi vida, pero nunca lo había hecho consciente y deliberadamente, y sentí el proceso como mágico e inexplicable. No sabía cómo lo hacía, pero lo hacía. Sólo tenía que desearlo, o tal vez quererlo. Las palabras habían dejado de tener sentido para mí. Sólo tenía que tal vez aplicar mi voluntad y, por arte de magia, simplemente sucedía: mi mano se cerraba. 

Miré y vi las fibras nerviosas que discurrían desde mis dedos hasta mi cerebro, subiendo por el brazo y por el hombro, trepando por el cuello hasta llegar a lo alto de mi cabeza. Vi los impulsos nerviosos circulando a toda velocidad por aquellas redes neurológicas. Sentí cada una de las fibras de cada uno de los músculos que participaban en algo tan simple para mí como abrir y cerrar una mano, y lo experimenté como lo más increíblemente complejo y fascinante que había conocido nunca. Una inteligencia y una sabiduría interior, forjadas a través de miles de millones de años y de generaciones humanas, había resultado en una maravillosa máquina biológica de infinita complejidad que era consciente de sí misma. Por primera vez en mi vida vi todo eso con cegadora claridad, y las emociones se acumularon en mi interior en la medida en que lo pude soportar.

Y entonces miré al suelo.

Y cuando lo hice vi huellas, huellas que salían desde mis pies en todas las direcciones, perdiéndose por todos los caminos y yendo a todos los lugares. Y entonces me di cuenta más allá de cualquier duda: podía ir a cualquier sitio en el mundo y podía hacer cualquier cosa. 

Todas mis barreras, una tras otra, habían caído, y yo era libre, completamente libre. Libre para ir a cualquier lugar y hacer mi voluntad, libre de ir al polo norte o al polo sur, libre para perderme por los Andes o ascender el Himalaya. Libre para bucear en el Índico o en el Pacífico. Libre para recorrer cualquier camino de cualquier manera e ir a cualquier lugar a hacer cualquier cosa.

Libre. Infinita y extasiantemente libre.

Eres libre:

Tal y como yo descubrí ese día, tú también eres libre. Eres libre para ir a cualquier lugar y empezar de nuevo en cualquier momento. Eres libre para hacer cualquier cosa que llene tu alma de gozo y de júbilo. Eres libre para seguir tu propia llamada, para buscar y encontrar la felicidad y el éxtasis. La vida no es fácil pero, contrariamente a lo que demasiadas personas creen, no estamos aquí para sufrir y ni para redimir nuestros pecados. No tienes nada que purgar. Puedes dejar ir todo eso y adquirir un nuevo juego de creencias más liberadoras.

Busca y encuentra lo que te hace feliz, lo que te llena, lo que te hace estremecerte de abrumador placer mientras lo haces, lo que te hace alejarte del mundo entero y a la vez te conecta con el mismo, y repítelo. Para eso se inventó el trabajo, para poder hacerlo cada día.

Eres libre de hacer eso, y también eres libre de no hacerlo. Eres libre de elegir una vida de sufrimiento y de angustia y eres libre de elegir una vida que llene tu espíritu de gozo y éxtasis.

Tal es tu libertad

En algún momento, antes o después, tendrás que elegir tu propio camino. Tendrás que tomar una decisión. Tendrás que echar a andar en una dirección.

No puedes ser astronauta y futbolista. No puedes ser arqueólogo y marino mercante. No puedes ser piloto de avión y buzo. Tendrás que descartar algunas cosas y elegir una. Aunque en la vida siempre estás a tiempo de cambiar de camino, tendrás que enfocarte en algo en concreto y empezar a dar pasos. De lo contrario, estarás siempre en el mismo sitio: en ninguna parte.

Algunas personas me dicen: “Pero es que no sé qué hacer”.

¿Quieres ser domador de leones? ¿No? Ya has descartado una opción. Quizá puedas descartar incluso el circo entero. Eso deja una parte del pastel para otros y te ayuda a decidir.

¿Quieres ser presidente del gobierno? ¿No? Ya te has desecho de otra carta. Repite el proceso y te quedarán cada vez menos naipes en la baraja.

Haz pruebas. Sigue tus impulsos. Da unos pasos y evalúa.

Puedes caminar hacia el norte o hacia el sur, pero no puedes caminar hacia el norte y hacia el sur a la vez. Eso descarta la mitad de las posibilidades y te da una dirección. Camina un poco, detente y reconsidera. Ajusta.

Antes o después encontrarás lo que estás buscando. Disfruta del proceso.

Cada uno de nosotros posee sus propios talentos y dones. Cada uno de nosotros tiene una serie de habilidades en las que destaca sobre todas las demás. Lo creas o no, tú también. Puedes pensar que no hay nada especial que sepas hacer. Puedes pensar que eres alguien del montón, pero ten por seguro que tú también dispones de tus dones y talentos. Cada uno de nosotros es único, y cada uno de nosotros tiene su propio lugar en el mundo. Busca y encuentra el tuyo. Tómate tu tiempo. Pregunta a quienes te conocen. Ellos podrán darte información que a ti se te escapa, pero la elección debe ser tuya. Sólo tú sabes más que ellos sobre ti. Sólo tú sabes lo que te hace vibrar, sólo tú sabes lo que te llena por completo dejando tan sólo el hueco para la insatisfacción suficiente que te impulsa a seguir prosperando.

Desengáñate.

Sólo hay un momento para tomar decisiones, y es ahora. Sólo hay un momento para hacer cambios, y es ahora. De hecho, en toda tu vida sólo hay un momento, y siempre es ahora. El eterno e infinito presente.

Si quieres cambiar tu vida y piensas que eres demasiado alto o demasiado bajo, demasiado gordo o demasiado flaco, demasiado listo o demasiado tonto, demasiado mayor o demasiado joven… te estás equivocando. Nunca los astros estarán a tu favor. Nunca será todo perfecto. Nunca será el momento, salvo ahora.

Todo lo demás son lamentos, quejas y excusas. Racionalizaciones y justificaciones. Sólo hazlo, y hazlo ahora.

Elige tu camino y crea tu propia vida, consciente y deliberadamente.

Ahora.

Mundo roto

Publicado: 27 enero 2014 en La vida

¿Tramaban encerrarme? que se jodan, estoy loco acariciando el cinturón de bombas pensando si exploto y si me quedo un poco más de rato, con las voces hice un pacto…tan lejos de ti aunque me puedas ver tan cerca vivo en mi mente en una ciudad desierta no me importa mandar el resto a la mierda lo único que tengo ni se aprecia ni se observa, vuela por encima tuya ¿estoy creando algo pa’ que luego lo destruyan? creo que todo eso que ignoras es lo que dejo que me influya el día que me muera no habrá quién me sustituya pero hoy soy joven, que les follen todo calcinado ya no crecen flores, pienso demasiado luego eso me jode quiero descansar por favor no llores…

Rodeado de putas, yonkis, camellos, raperos, todos quieren conseguir un pedazo de cielo, yo por eso hiero no conozco el miedo he nacio en el hielo soy tan fiero como un bandolero y su trabuco desde que mamá me bañaba la cabeza en nenuco. Lo escupo desde dentro desde mí para vosotros porque estoy viviendo rap desde que era un puto moco voy loco aprieto el botón rojo y el mundo lo exploto…traéme a otro que este mundo ya está roto.

Creer y crear

Publicado: 9 enero 2014 en La vida

Las creencias son piezas importantes sobre las que nos sostenemos. Cuando estás de pie, puedes darte cuenta o no, todo un formidable y complejo sistema está en funcionamiento para que te sostengas cómoda y fácilmente. De una manera semejante, en este mismo momento, todo un formidable y complejo sistema está en funcionamiento para que las cosas se mantengan como están. Una parte clave de este sistema son las creencias.

Cuando creemos en algo, actuamos como si fuera cierto. Si creo que lo puedo hacer, lo haré. Si creo que no lo puedo hacer… entonces es el momento de revisar mis creencias. “¿Qué estoy creyendo que me impide hacerlo?”. Esto me conduce a nuevos comportamientos, y entonces es el momento de hacer ajustes para saber si me estoy acercando o si me estoy alejando de lo que quiero.

Algunas creencias están sólidamente establecidas, como la creencia de que el sol saldrá mañana o la creencia de que es útil respirar. Otras, como lo que creemos que cenaremos esta noche o lo que creemos que ocurrirá en los próximos diez minutos. Podría ser esto o podría ser aquello. Lo que distingue unas creencias de otras es el estado que nos proporcionan. Podemos estar seguros… o podemos dudar. Ambos son estados útiles que conducen a las preguntas “¿Cuándo estoy seguro de algo?”, “¿Cuándo dudo de algo?”, “¿Cómo, específicamente, lo hago?”, ¿Cuáles son mis creencias más sólidas?”, “¿Cómo son?”.

Una creencia es como una mesa con cuatro patas. Puedes quitar una pata y la mesa se sigue sosteniendo. Para quitar una segunda pata, deberás poner algo en lugar de la primera pata que quitaste si quieres que la mesa se siga sosteniendo.

Si has creído algo importante para ti durante mucho tiempo, y este suele ser el caso con muchas creencias, habrá una buena cantidad de emoción invertida. No estoy hablando de creencias religiosas o sobre Dios; esas cosas se vuelven muy intensas muy rápidamente. Estoy hablando sobre cosas funcionales que crees sobre ti y sobre el mundo en el que vives. Cuando trabajes con creencias, quieres minimizar la emoción involucrada. Menos emoción, mejores resultados. Piensa y actúa lógicamente y permite que surjan los cortocircuitos naturales en el pensamiento lógico. Eso hace que el sistema se reorganice naturalmente y a su propio ritmo, de una manera suave.

La mente es un sistema vivo. Como tal, evoluciona a lo largo del tiempo. Como parte de ese sistema, las creencias también evolucionan.

Piensa en algo que una vez creíste y que después descubriste que no era cierto. Yo, por ejemplo, cuando era pequeño creía que las islas flotaban. También creí en los reyes magos. Después descubrí que esas cosas eran de otra manera, amplié mi mapa del mundo. Una vez creímos que la tierra era plana o que el sol giraba alrededor ella. Nos equivocamos. Seguirá ocurriendo. Cuenta con ello.

No podemos conocer la realidad última y verdadera, pero podemos crear creencias cada vez más útiles y funcionales, de manera que adaptemos nuestras mentes y nuestros sentidos, cada vez más afinada y armoniosamente, al Universo en que vivimos.

En cuanto a mí, dejé de creer en los reyes magos, pero sigo creyendo en la Magia.

Solo una…

Publicado: 26 diciembre 2013 en La vida

Hay veces en las que me gustaría ser un auténtico gilipollas, ¿no dicen que todos los tontos tienen suerte? y es que es tan cierto por la manera en la que estamos organizados y convivimos que hacemos de la vida una grandísima…ESTUPIDEZ.

¿Que maldito entretenimiento tienen las personas en su cabeza para no ver la realidad en la que vivimos? ¿habrá esperanza para los más desgraciados? ¿tendré yo esperanza en mantenerme vivito y coleando? ¿es en el arrepentimiento cuando de verdad vemos lo que somos y tenemos? ¿por qué tengo que aguantar o portarme bien con aquellas personas que no lo hacen conmigo? ¿a qué llamamos mentira y verdad cuando nos obligan a obedecer e inculcan falacias desde niños? ¿por qué coño tengo que preocuparme por ti si tú no me has demostrado nada? ¿acaso hace falta una razón para ayudar a alguien? ¿cómo es posible que las cosas más importantes que considero en la vida…haya gente que las destroze y juege con ellas sin importar los sentimientos y pensamientos? ¿por qué será que cada día sabemos más y entendemos menos?

Ahora me importa una mierda…yo perdí hace mucho tiempo…

La eterna esencia – lechowski

Publicado: 12 diciembre 2013 en La vida

No temas poeta, no fue en vano tu sacrificada existencia, todavían permanecen legibles las seculares tintas de tu gigantesco esfuerzo; tu esencia fecundó las conciencias del ser, y de las ruinas de tu vestigio se erigen hombres cada vez más profundos y perfectos…ciclo tras ciclo.

Nada fue en vano…

Yo tampoco temo ya al porvenir, cuando la luz exhale su último hálito, y un puño de roca y lava impacte contra la esfera reduciendo toda vida a fino polvo de piedra y gas, añicos de átomo, imperceptibles partículas migrarán durante milenios a través del infinito desierto de silencio y sombra como despavoridos pájaros huyendo del frío eterno.

Pero nada será en vano… pues cuando por fin, a millones de kilometros luz de su origen, la ruina de nuestro acervo se aparee en colisión con otro escombro estelar a orillas de alguna galaxia ignota, circulará y circulará en derredor de su calor hasta esculpirse en materia de vida nueva.

Y ese nuevo pálpito, Poeta, seguirá siendo entonces…vector de nuestra delicada Esencia…

Haz siempre lo máximo que puedas

Publicado: 20 noviembre 2013 en La vida

Lo que sueñas, lo que sientes y lo que realmente eres, lo muestras por medio de las palabras. Son la herramienta más poderosa que tienes como ser humano, el instrumento de la magia. Pero son como una espada de doble filo: pueden crear el sueño más bello o destruir todo lo que te rodea. Uno de los filos es el uso erróneo de las palabras, que crea un infierno en vida. El otro es la impecabilidad de las palabras, que sólo engendrará belleza, amor y el cielo en la tierra. Según cómo las utilices, las palabras te liberarán o te esclavizarán aún más de lo que imaginas. Toda la magia que posees se basa en tus palabras. Son pura magia, y si las utilizas mal, se convierten en magia negra.

Suceda lo que suceda a tu alrededor no te lo tomes personalmente. Utilizando un ejemplo: si te encuentro en la calle y te digo: «¡Eh, eres un estúpido!», sin conocerte, no me refiero a ti, sino a mí. Si te lo tomas personalmente, tal vez te creas que eres un estúpido. Quizá te digas a ti mismo: «¿Cómo lo sabe? ¿Acaso es clarividente o es que todos pueden ver lo estúpido que soy?».

Te lo tomas personalmente porque estás de acuerdo con cualquier cosa que se diga. Y tan pronto como estás de acuerdo, el veneno te recorre y te encuentras atrapado en el sueño del infierno. El motivo de que estés atrapado es lo que se llama «la importancia personal». La importancia personal, o el tomarse las cosas personalmente, es la expresión máxima del egoísmo, porque consideramos que todo gira a nuestro alrededor. Durante el período de nuestra educación, aprendimos a tomarnos todas las cosas de forma personal. Creemos que somos responsables de todo. ¡Yo, yo, yo y siempre yo! Nada de lo que los demás hacen es por ti. Lo hacen por ellos mismos.

Tendemos a hacer suposiciones sobre todo. El problema es que, al hacerlo, creemos que lo que suponemos es cierto. Juraríamos que es real. Hacemos suposiciones sobre lo que los demás hacen o piensan -nos lo tomamos personalmente – y después, los culpamos y reaccionamos enviando veneno emocional con nuestras palabras. Este es el motivo por el cual siempre que hacemos suposiciones, nos buscamos problemas. Hacemos una suposición, comprendemos las cosas mal, nos lo tomamos personalmente y acabamos haciendo un gran drama de nada.

El gran mitote de la mente humana crea un enorme caos que nos lleva a interpretar y entender mal todas las cosas. Sólo vemos lo que queremos ver y oímos lo que queremos oír. No percibimos las cosas tal como son. Tenemos la costumbre de soñar sin basarnos en la realidad. Literalmente, inventamos las cosas en nuestra imaginación. Como no entendemos algo, hacemos una suposición sobre su significado y cuando la verdad aparece, la burbuja de nuestro sueño estalla y descubrimos que no era en absoluto lo que nosotros creíamos.

Suponemos que todo el mundo ve la vida del mismo modo que nosotros. Suponemos que los demás piensan, sienten, juzgan y maltratan como nosotros lo hacemos. Esta es la mayor suposición que podemos hacer y es la razón por la cual nos da miedo ser nosotros mismos ante los demás, porque creemos que nos juzgarán, nos convertirán en sus víctimas, nos maltratarán y nos culparán como nosotros mismos lo hacemos. De modo que, incluso antes de que los demás tengan la oportunidad de rechazarnos, nosotros ya nos hemos rechazado a nosotros mismos. Así es como funciona la mente humana.

Cuando haces lo máximo que puedes, no le das al Juez la oportunidad de que dicte sentencia y te considere culpable. Si has hecho lo máximo que podías y el Juez intenta juzgarte basándose en tu Libro de la Ley, tú tienes la respuesta: «Hice lo máximo que podía». No hay reproches. Ésta es la razón por la cual siempre hacemos lo máximo que podemos. No es un acuerdo que sea fácil de mantener, pero te hará realmente libre. Cuando haces lo máximo que puedes, aprendes a aceptarte a ti mismo, pero tienes que ser consciente y aprender de tus errores. Eso significa practicar, comprobar los resultados con honestidad y continuar practicando. Así se expande la conciencia.

Naciste con el derecho de ser feliz. Naciste con el derecho de amar, de disfrutar y de compartir tu amor. Estás vivo, así que toma tu vida y disfrútala. No te resistas a que la vida pase por ti. Tu existencia prueba la existencia de la vida y la energía..