Para ella…

Publicado: 18 agosto 2013 en La vida

¿Qué hacer cuando no sabes dónde estás?

Cuando no sabes dónde estás, es porque has subido demasiado. La solución es, lógicamente, bajar.

Porque sí sabes dónde estás. Estás en el planeta Tierra, y puedes sentir tus pies sobre el suelo. Sabes cómo se llama el lugar en el que vives. Sabes qué otro lugar más grande lo contiene, y a su vez sabes qué lugar más grande contiene a ese, lo que te da una sensación de distancia y proporción que te resulta útil para resolver el problema que tienes entre manos.

Mira a tu alrededor y observa con tus propios ojos. Escucha con tus oídos. Siente lo que estás sintiendo. Y date cuenta de que el mundo que te importa es el mundo que puedes percibir. Es entonces cuando te das cuenta de que sabes dónde estás, y que… tal vez… puedes utilizar una metáfora para resolver el problema.

Imagina que puedes volar y que puedes salir de la atmósfera para flotar junto a la Tierra. Desde ahí puedes ver el agua y la tierra, puedes ver los continentes… y darte cuenta de algo que se te había pasado por alto hasta ahora porque estabas mirando demasiado hacia arriba.

Y cuando piensas en cómo llegaste hasta aquí, hasta flotar junto a la Tierra, puedes recordar que saliste de casa, que fuiste a un lugar en particular y empezaste a volar, rápida o lentamente, elevándote desde el suelo. Y pudiste ver tu calle, y tu ciudad… y después pudiste ver lo que rodeaba tu ciudad hasta poder distinguir la provincia en la que se enmarca… y más tarde, mientras continuabas ascendiendo… lenta o rápidamente… pudiste darte cuenta de que podías percibir las fronteras del país… y los países vecinos… y también el continente… y al subir un poco más ahora… llegar a contemplar la Tierra completa.

Y es curioso que cuando tienes esa sensación de progresión, cuando puedes ver la manera en que el problema tiene diferentes niveles y el modo en que se conectan entre sí, que entras en un estado en el que puedes resolver el problema fácilmente. No es necesario que pienses que se trata de un reto o de una manera de encontrar la solución, porque tu inconsciente ya ha tomado el control del proceso y su resolución es inminente, así que puedes simplemente tomar una inspiración profunda y relajarte en ti misma en este momento, para darte cuenta de que eso que te preocupaba ha dejado de hacerlo ahora. Y puede que te preguntes…

¿Cuál era mi problema?

 

¿Qué hacer cuando estás harta y no confías en ti?

Lo primero que puedes hacer es felicitarte por haber conseguido condensar todo el asunto en unas pocas palabras. Lo celebras y, después, empiezas a interesarte por eso que has elegido convertir en problema para encontrar la manera más satisfactoria de solucionarlo.

Primero estás frustrada, luego estás harta. Entonces llegas a un estado de rendición en el que te pones a ti misma a un lado y empiezas a ver lo ridículo que te resulta lo que has estado haciendo hasta ahora.Tal vez te das cuenta de que lo que has estado probando no ha funcionado, y que cualquier otra cosa que pruebes tiene más posibilidades de funcionar que lo que has probado antes. Y entonces empiezas a pensar en las diferentes opciones que tienes para resolver el asunto. Primero piensas una manera. Luego una segunda. Después una tercera, y entras en el reino de la selección, que es de lo que va realmente el proceso de elegir. Y curiosamente eso crea una transición en tu interior, un cambio de enfoque que te permite cambiar la manera en que percibes las cosas. Al principio puedes notar la sensación de confusión, y es natural, porque todavía no confías en ti.

¿Cómo haces para confiar en ti?

Aprendes.

Empiezas con una sola cosa, y te das cuenta de que puedes confiar en ti misma más de lo que pensabas, y todavía más de lo que creías, y eso hace espacio en tu mente para recopilar más evidencias que refuerzan la creencia de que “Puedes confiar en ti”. Después te pones otra prueba, y empiezas fácil. Puedes confiar en ti misma para tomar un vaso de agua y beber de él. Puedes confiar en ti misma para caminar cómodamente…

Y entonces te das cuenta de que puedes confiar en ti misma, que, de hecho, ya lo has estado haciendo, sólo que después aprendiste a no hacerlo. Y es interesante, porque hacer algo y no hacerlo son procesos opuestos y complementarios, ¿no es verdad?

Y entonces te das cuenta, con una sensación de asombro, de que en tu mente se abren unas nubes y una luz comienza a brillar, haciendo desaparecer algunas cosas que, ridículamente ahora, te habían venido preocupando, y es tan agradable cuando te das cuenta, de lo fácil, que es aprender con tu otra mente, con tu mente inconsciente.

Y cuando te das cuenta, estás haciendo sin hacer, confiando en esa otra parte de ti, silenciosa y poderosa, que se ocupa de que las cosas se hagan, que te despierta por la mañana y te permite saber adónde vas a ir y qué vas a hacer.

Y sí, al principio puedes sentir algo de vértigo, y está bien, porque después puede tornarse en satisfacción, a su propio ritmo y velocidad.

Ahora, ¿de qué problema me hablabas?

 

¿Qué hacer cuando no sabes qué hacer?

Lo primero es felicitarte por haber llegado a esa conclusión. Lo segundo es sentir la satisfacción de estar ante una oportunidad sin precedentes de aprender sobre no hacer.

Estás ante el proceso de no hacer. Para darte una opción más, puedes convertirlo en no-hacer. Eso transforma no hacer y no-hacer en procesos diferentes, y eso te abre nuevas posibilidades ahora.

Lo siguiente es preguntarte cómo quieres resolver esa pregunta. ¿Quieres hacerlo fácilmente, cómodamente, con una agradable sensación de satisfacción… o quieres atormentarte por ello? Como decía Buda: “El dolor es necesario, el sufrimiento es opcional”.

Supongamos que optas por la primera opción. ¿Cuál es la diferencia entre lo que sabes y lo que no-sabes? Tal vez sea una diferencia intuitiva, una diferencia a la que no es fácil ponerle una palabra… y mientras se la pones… ahora… puedes darte cuenta de que estás haciendo lo mismo que hiciste cuando eras un niño muy muy pequeño, y aprendiste… por primera vez… los números y las letras del alfabeto… y las tablas de multiplicar. Estás aprendiendo sobre algo que ignoras.

Ahora, mientras alteras tu estado de consciencia todavía un poco más, puedes salir de la manera de pensar que has utilizado hasta ahora para intentar responder esa pregunta… y emplear una nueva manera de pensar al respecto ahora.

Puede que sientas una sensación que te resulte útil, o tal vez simplemente dejas pasar un momento en silencio para que algo beneficioso surja en tu mente, ahora, para aprender qué hacer cuando no-sabes qué hacer. Y es interesante, tan interesante que hace que te enfoques y te sumerges en el proceso, con una agradable sensación de bienestar… en el entendimiento… de que tu comentario puede resultar de gran ayuda también para otras personas como tú que se encuentran en puntos similares en su vida, porque es tan interesante… tomarme un instante o dos para considerar la diferencia entre no saber y no-saber para hacer un aprendizaje vital ahora.

Y es sorprendente, o tal vez no, que cuando te digo que no pienses en un gato azul piensas en un gato azul aunque de otra manera, y tal vez, cuando no haces, estás haciendo de otra manera… cómodamente…

Y es tan interesante cuando lo consideras, al menos un momento, lo bien que puedes llegar a sentirte frente a lo que antes te hacía sentir de otra manera, menos agradable, tan placentero ahora.

Así que sí, cuando no-haces, haces igualmente aunque de otro modo. Y es entonces cuando me digo: Lo que tenga que ser, será.

Y estará bien.

 

¿Qué hacer cuando atraviesas una crisis personal?

La crisis forma parte de la vida como cuando te pones enfermo; es una señal de tu propio sistema que dice: “Detente, relájate, ponte a un lado y déjanos hacer”. Miles de millones de células te forman, y se entienden mejor entre sí mismas que contigo. Hay veces en que lo único que puedes hacer es simplemente dejar de interferir contigo mismo.

Puede suceder cuando tienes creencias que se contradicen entre sí. Una parte de ti se enreda con la otra parte de ti. Lo que quieres hacer es ir en armonía, en conjunción, en comunión. Quieres hacer que toda la orquesta toque la misma melodía.

Tu vida aparentaba ir divinamente, y sin embargo te sentías como una mierda. No sólo las apariencias engañan, sino que además a menudo las apariencias sientan muy mal. Estuve en ese punto hace ahora cinco años. Todo era perfecto… sólo que visto desde fuera.

Sorprendentemente, nota el tono de ironía, descubrí que yo lo veía desde dentro, y me di cuenta de que todo tenía que ser “perfecto” para mí, no para los demás. Dejar de hacerlo adecuado y funcional para mí para tomar esas partes y rellenar la apariencia que daba a los demás me hizo dejar de sentir algunas partes de mí. Yo me decía que sentía un vacío, aunque luego descubrí que esas partes seguían estando llenas, sólo que yo había dejado de sentirlas. Recuperarlas me llevó un tiempo, mucho práctica, mucho coraje y también mucho ingenio. A día de hoy ha sido una de las mejores cosas que he hecho por y para mí mismo en toda mi vida.

Así que felicidades, estás en un momento fantástico. Escucha lo que te dices y la manera en que te lo dices. Date cuenta de lo que es importante para ti y de todo lo que te es prescindible. La proporción que encontré es de 20/80, así que eso me permitió dejar de preocuparme por cientos o miles de cosas que, en ese momento, dejaron de ser de mi incumbencia. Empecé a descubrir lo que quería y cómo lo quería, y empecé a hacerlo a mi manera. Al principio, vértigo e incertidumbre, luego confianza y satisfacción. Y todavía sigo refinando el proceso.

Calma, coraje y templanza, porque estás al principio de un proceso que entiendo como “de limpieza”, que te llevará algún tiempo y frustración y satisfacción. Estás en el proceso de construir tu propia vida porque te diste cuenta de que la otra estaba demasiado influida por los demás. Y estaba bien porque te dio la oportunidad de aprender a hacerlo mejor. Felicidades.

Espero que te resulte útil.

 

¿Cómo encontrar lo que te hace vibrar?

En primer lugar ten en cuenta que buscar y encontrar son procesos distintos, así que elige encontrar para encontrar lo que buscas.

Ahora, ¿qué te hace vibrar? A mí me hace vibrar la música, la inteligencia, la diversión, el ingenio, los retos y los desafíos. Superarme a mí mismo. Tu puedes encontrar tus cosas, consciente o inconscientemente, ahora.

¿Qué sucedería si pusieras todo eso junto? No quieres sólo encontrar algo que te haga vibrar, sino tomar esa vibración y amplificarla, para realmente entrar en contacto con la dirección en la que esas palabras señalan. Quieres tomar ese estado y aumentarlo, y permitir que se expande en tu interior ahora para hacer vibrar cada una de las células de tu ser. Así, tomas una cosa que te haga vibrar y notas esa sensación, y la haces más fuerte y más intensa, y entonces pasas a la segunda, y vibras todavía más intensamente mientras permites que ambas sensaciones se junten y se mezclen ahora en tu interior. Y cuando le añades el placer de aprender con tu inconsciente, entonces piensas en una tercera cosa que te haga vibrar, y amplificas y multiplicas esa sensación por las anteriores, y entonces te empiezas a ver a ti misma haciendo eso que te hace vibrar mientras oyes una voz curiosa que se pregunta “¿Cuánto más placer puedo sentir?”. Y me pregunto cómo sería aprender a ganar dinero haciendo eso que tanto te hace vibrar. ¿No sería eso acaso una especie de éxtasis creativo?

Pero no te conformas con eso, y con una voz decidida te preguntas “¿Cómo lo llevo todavía más lejos?”. Y entonces te permites sumergirte entre las olas de relajación y comodidad para aprender, del mismo modo en que aprendiste cuando aprendiste, por primera vez, a manejar un tenedor para llevarte la comida a la boca, de la misma forma en que aprendiste a caminar, a saltar, a montar en bicicleta, a conducir…

Y puedes darte cuenta de que no se trataba de una sensación aislada, sino que se ramifica en diferentes lugares y contextos en tu vida, y te preguntas “¿Cuánto más puedo disfrutar de mi vida hoy?”. Y entonces empiezas a darte cuenta de tus opciones… de las posibilidades… que antes no habías tenido en cuenta…

… para disfrutar de nuevas maneras.

 

¿Cómo diferencio lo que soy de lo que creo ser?

Eso es algo que resulta fácil cuando te das cuenta de algo importante.

Ahora, no es un buen momento para sentirte aferrado a tu propia imagen, o a las muchas propias imágenes y/o películas que haces de ti misma en tu mente, porque es el momento de salir de ti misma para observarte desde fuera con un punto de humor, tal vez con música de circo incluso, y darte cuenta de que, en tu mente, puedes poner las imágenes en blanco y negro y pasarlas hacia adelante hacia atrás.

Y cuando haces eso, puedes ir al punto final de lo que sea que temes y comenzar a pasarlo hacia atrás, lentamente al principio, viendo como la gente camina hacia atrás, habla al revés, hace las cosas al revés, mientras suena esa música de circo y dos payasos se arrojan tartas a la cara entre sí. Y te das cuenta, mientras haces todo esto, de que tienes control sobre la manera en la que piensas en las cosas, y es en ese momento cuando descubres que algunas cosas que te atemorizaban dejan de hacerlo ahora… porque estás siguiendo una instrucción.

Lo que crees que eres son las imágenes y películas que te has hecho sobre quién eres. Puedes pensar que están bien si te resultan útiles, funcionales y te acercan a lo que quieres. Si hacen lo contrario, pues entonces son un estorbo. Ahora, el poder recae sobre el ser que cree, que eres tú. Puedes partir de la base de que saber quién eres es un proceso y a la vez sigue siendo una película, pero es una película útil, agradable, coherente y funcional que te conduce fácilmente a través de la vida. Lo que eres está muchos órdenes de magnitud más allá que cualquier explicación que puedas dar, cualquier película que puedas crear o cualquier cosa que puedas creer. De ahí lo interesante…

Y es curioso… el miedo a dejar de intentarlo, el miedo a ser prepotente… el miedo a la locura… te das cuenta de que han quedado atrás ya, y es el momento de tomar estos entendimientos y aprendizajes y empezar el proceso de vivir… en otro nivel… de otra manera… utilizando otro software en tu cerebro. Puedes dejarlo ir para empezar a utilizar la nueva actualización, y permitir que este programa se manifieste de maneras útiles y beneficiosas en tus creencias y en tu comportamiento en el transcurso de los próximos días, semanas y años por venir, de la misma manera en que, cuando aprendiste a montar en bicicleta, esa lección te acompañaría durante el resto de tu vida.

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