La potencia sin control

Publicado: 9 enero 2011 en La vida

La motivación no es lo que nos empuja, sino que es lo que tira de nosotros. Cuando uno está motivado, simplemente vuela por encima de todo. Los problemas quedan allá abajo, muy abajo. Son puntitos sobre el escenario. A la hora de plantearse un objetivo, es pues fundamental preguntarse cuál es la motivación que tira de uno, cuál es el valor subyacente, lo que hay de importante en el objetivo para uno. La motivación es el combustible para el camino, lo que nos llevará del punto A al punto B. Sin motivación no hay viaje.

“Me gustaría dejar de fumar”. Esta frase contiene una energía diferente a “Quiero dejar de fumar”. La elección de las palabras es importante, pues cada palabra responde a una tecla diferente en el complejo entramado humano.

El ser humano es una máquina infinitamente compleja. Cada una de sus células está conectada con todas las demás mediante un cableado extremadamente complicado. Si uno tira de un hilo, el resto del sistema se reconfigura. El objetivo último: el equilibrio.

A medida que vamos creciendo, el cableado se complica. Tratamos de encajar, tratamos de ser aceptados, tratamos de ser queridos. Para ello, reconfiguramos el sistema una y otra vez. Debemos hacer esto y esto para que nos quieran. Y luego esto, y esto, y después esto. Y ahora esto. Empezamos con unas pocas líneas de programación y terminamos con un complejo programa diseñado, básicamente, para gustar a los demás, para encajar, para sentirnos aceptados. Al final, poco queda de la programación básica, de las pocas líneas de código con las que llegamos aquí, y uno tira a dejar de fumar y descubre que le resulta imposible, y entonces se pregunta a qué se debe.

Las respuestas que obtiene son tímidas. En mi caso, quiero dejar de fumar sabiendo cómo, descubriendo cómo dejar atrás el tabaco y pudiéndolo explicar a otros de manera clara y meridiana. Obtener una estrategia que sirva para cualquiera en cualquier momento. Esa es mi motivación.

Este año me he propuesto seguir desvelándome, seguir desmontando mi programación, seguir mi proceso de decondicionamiento. Continuar descubriendo qué es lo que me mueve a niveles más profundos. Estoy harto de hacer cosas sin saber por qué y para qué. Me siento como un caballo de carreras desbocado que recorre el circuito subiéndose por las barandillas y dando coces a su alrededor. Siento que todo lo que hago me lleva a un lugar determinado, pero sin saber de dónde vengo y hacia adónde voy, no es fácil disfrutar del camino.

La potencia sin control no sirve de nada…

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