Los celos

Publicado: 19 septiembre 2010 en La vida

Los seres humanos tenemos lo que se conoce como “experiencias universales”. Son cosas que todos hemos hecho alguna vez, como meter los dedos en un enchufe o sufrir cagaleras. No siempre son agradables, pero nos permiten evolucionar en nuestro camino y tener algo de lo que hablar en los cafés.

Una de estas experiencias universales son los celos.

Los celos son sensaciones terriblemente nocivas que nos meten en problemas y, por el mismo precio, nos hacen sentir como el culo. Parten de la premisa de que una persona nos pertenece, como lo puede hacer un coche, una casa o un dolor de cabeza.

He llegado a un punto en el que comprendo que vida, en principio, sólo hay una. Es una experiencia de una sola oportunidad, y conviene no dejarse nada en el tintero y disfrutarla con toda la intensidad posible. Comprendo que otras personas tienen vida propia e independencia. Incluso aunque alguien comparta su vida conmigo, gran parte de su tiempo yo no voy a estar allí, y la experiencia continúa para la otra persona y le conviene aprovecharla y vivirla intensamente, se trate de saltar en paracaídas, comerse una manzana o disfrutar de su cuerpo con otro ser humano. Todo lo que puedo hacer es apoyar, tratar de comprender y compartir su experiencia. Aprender y conocerla mejor. Quiero ser su confidente, la persona a la que puede contar cualquier cosa, cualquier suceso. Compartir la vida es más que pasar tiempo en la misma habitación.

Entiendo que todavía hay pocas personas en el mundo que compartan esta perspectiva. Estoy convencido de que, a medida que la raza humana evolucione, y suponiendo que no volemos el planeta antes de llegar hasta allí, terminará por comprender este punto.

Nadie nos pertenece. Podemos decir “mi novia” o “mi marido”, poner etiquetas y crear la ilusión de que, al hacerlo, se instaurarán automáticamente una serie de normas y compromisos de cumplimiento inmediato y obligatorio. La realidad es bien distinta. Cada uno de nosotros tiene una vida y solo una: LO ÚNICO QUE TENEMOS ES NUESTRA PROPIA VIDA. Los celos nacen de medir nuestro propio valor en función del comportamiento de otros. Al hacer esto, nuestra autoestima pasa a medirse en términos inestables, ajenos e incontrolables. Es una de las maneras de asegurarse una buena dosis de sufrimiento vital. Yo, qué quiere que le diga: para eso ya tengo el dentista.

Por mi parte hace tiempo ya que he integrado la muerte a mi vida. Vivo cada día consciente de que puede ser el último. Hago planes y trazo estrategias, pero sé de buena tinta que hoy podría morir. Siento la muerte inminente en cada momento, lo que me ayuda a poner las cosas en perspectiva. Si hoy fuera mi último día sobre la tierra, imagínate lo poco que me importa quién se acuesta con quién. Tengo asuntos más urgentes que disfrutar. La posibilidad de sentir celos se disipa como una aspirina efervescente en mitad del Índico. Me dedico a disfrutar de lo que tengo, que es apenas el préstamo que va de piel para adentro. Quién sabe qué pasará mañana y si lo habrá.

El párrafo anterior es, todavía, más una declaración de intenciones que algo que sienta en cada célula de mi cuerpo, pero sé que esa perspectiva es la que más me conviene, la más realista y la que mejores resultados me da. Es uno de los nortes del camino que estoy recorriendo.

En esas condiciones, apenas hay lugar para los celos. Más bien para disfrutar de cualquier cosa y amarlo todo como si fuera el último día sobre la tierra. Entre el miedo y el amor, elijo el amor. El sufrimiento, todo aquello que queda en el gris entre esos dos polos, se lo dejo al que lo quiera. Yo, lo puedo certificar, ya he tenido mi dosis.

Saludos.

Anuncios
comentarios
  1. Shadowfury dice:

    Considerando a los celos en términos amorosos, tienes toda la razón del mundo diciendo que son un sentimiento totalmente negativo y que debería evitarse sin lugar a dudas.
    Personalmente, desde siempre me ha repugnado la gente que se cree dueña de otras personas (en el sentido que sea).

    La envidia, por otra parte, no es algo tan difícil de rechazar; aquí el motivo de la incomodidad no es el creer que te están quitando algo o alguien “tuyo”, sino simplemente el saber que existe alguien “mejor” que tú, más “feliz” o con más “cosas” en su poder.

    La persona que sepa rechazar totalmente ambos sentimientos estará a un paso menos de la felicidad.

    Salu10

    P.D: Nunca he metido los dedos en un enchufe XDD

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s